Historia de un episodio psicóticoSin categorizar

LA “LOCURA”: UN EXTREMO DE LA PLENA LUCIDEZ. PARTE 4

By 13 octubre, 2015 No Comments

laberinto mental

Parte 4: Sin conciencia de quién era yo durante 12 horas.

Realicé las conversaciones programadas. Todo lo que hacía lo manejaba bajo un calendario en la cocina, y cada persona estaba estipulada para una hora, con tiempos y temas muy diferentes. El domingo me fui a un bello café en medio de un parque muy emblemático para los ingleses, alrededor de las 7 de la mañana. Una idea, según mi opinión salvadora, maravillosa. Era envasar la leche a la antigua, en botellas de vidrio con un diseño moderno, pues previamente había investigado lo letal del plástico en la nevera. Adicionalmente, me había visto muy detalladamente, con toma de notas, El Secreto y tenía clavada en la cabeza la idea de hacerme un tatuaje con la frase que más marco ese momento. Thoughts become things.

Así fue como mi terquedad, reina de ese momento, me llevó al impredecible barrio de Camden Town. Con tres ideas claras en mi cabeza.

  1. Salvar el mundo
  2. La leche en botella
  3. Hacerme un tatuaje
Los pensamientos se convierten en acciones

Los pensamientos se convierten en acciones

Mi primera parada fue el mercado de camisetas. Me compré dos con frases que ratificaban mi onda salvadora y al vendedor le pregunté por un sitio para tatuajes. Me señaló el de la esquina y a ese lugar me dirigí. Llene el formato con mis datos personales, le mostré al tatuador la frase, abrimos la película y nos dirigimos al primer piso. En esa etapa me volví una amante de la música clásica y compré por ITunes 100 hits Classical Chillout. Al momento de prender la máquina para el tatuaje me puse mis audífonos y la música clásica a todo volumen fue mi sedante. No me moví estaba completamente anestesiada en el poder de mi mente y de poder controlar ese dolor para transformarlo en un ambiente de paz interior.

Con todo lo que he narrado hasta este momento, espero lector intrépido que puedas ponerte en mis zapatos para lo que pasa a continuación. Siente ese coctel de emociones en el cual me encontraba sumergida, imagina por tus venas esa sobredosis de sustancias que estaba irrigando mi cerebro y esas ganas de libertad que pedía mi cuerpo desesperadamente. Súmale una dieta saludable a mi juicio, y nada de alimentos masticables puros jugos llenos de cosas raras, y adicionalmente un exceso de ejercicio que registró un par de días mi banda Nike, con trofeos por pasar los límites de actividad.

Tipografía celta: Los pensamientos se convierten en acciones

Tipografía celta: Los pensamientos se convierten en acciones

9 de la mañana. Camden Town. Clima gris sin lluvia.

Salí feliz con mi tatuaje, me fui a Boots a comprar la crema y cuando ya me iba a ir para tomar el tren para mi siguiente cita, una idea me quitó el foco. Nuevamente la leche, con un diseño innovador y la idea llevada al programa de televisión The Dragons. Mi amiga que vivía en Londres y su hermana eran los pernos que me hacía falta. Emocionada la llamé y le conté mi historia. Colgamos y retomé mi camino al Tube. En ese trayecto, se me apareció un personaje. Recuerdo sus ojos azules, su túnica naranja con blanco y me paró dándome como una flecha en todo el corazón del lobo, haciéndome caer rendida a su voluntad.

  • Eres un ser especial y la salvación del mundo es posible.

Yo no lo podía creer, en mi cabeza me encontraba en una conexión cercana con Dios y me mandaba señales a la tierra para acercarme a mi meta. Así que para mí fue una prueba clara. El tipo me echo un discurso del cual solo recuerdo dos cosas. Uno, me dijo que me iba a llevar a un show donde podría entender más el significado de esa salvación. Dos, me mostró un libro en donde estaban todas las respuestas al cual yo le ponía el precio que yo consideraba. De esa manera me tocó dos fibras, el show al que quería ir y mi idea del secreto que todo lo que daba o hacia se multiplicaba, pues tuve la convicción de que si le daba 200 libras, recibiría de alguna manera 1000. Para esa conversión no tengo explicación, fue el opio para entregar sin pensar. Le dije que no tenía efectivo, me señaló que había un cajero en la esquina y que él me esperaba mientras yo iba. No lo dude ni un segundo, corrí y retiré el dinero. Se lo entregué y me dijo que lo acompañara. Y la palabra show me terminó de enceguecer. Caminamos hacía un estacionamiento, ese señor usaba muchas palabras y frases repetitivas. Aquí empieza el desafío para el cuartel de ángeles. Si funcionan como la película de intensamente, se prendió la alarma de S.O.S y todos corrían desesperados por el peligro tan inminente. Me subí al carro de ese señor. Me dijo que me iba a llevar a un sitio donde iba a ser muy feliz, pero me impactó cuando me dijo que la idea de salvar al mundo era vital pero la respuesta no estaba en la leche de la vaca sino en su estiércol. En ese momento fue la señal más clara que pude tener, me sentía más bendecida que Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto todos juntos. Ahora me doy cuenta de la red de manipulación tan fuerte que se maneja.

Así que podrán imaginarse lo embelesada que iba. Recuerdo que me metió por calles feas con gente fea y me preguntaba que si no tenía miedo, y llorando, con lágrimas en mis ojos y una sonrisa en mi boca le decía que confiaba plenamente. Pasamos por un Primark, mi almacén favorito en toda Inglaterra. Y cerca de ahí se detuvo y me llevó adentro de un sitio con un pasillo largo, un olor fuerte y gente muy distinta a él.

Dejé mis objetos personales afuera de un salón. Por suerte tenía mi celular completamente cargado y el botón de apagarlo se había dañado, así que la única manera de dejarme incomunicada por completo, era esperar a que se descargará su batería.

Llegue a eso de las 10 de la mañana a un lugar con cojines, una señora tocaba un acordeón y todo el mundo repetía Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare, se me grabó como escritura cuneiforme en plena piedra, por más de 8 horas escuché en todos los tonos, con todos los sentimientos esa oración.

Si pudiera desdoblarme para describir mi actitud en ese espacio, te diría que me encontraba arrodillada, con los ojos cerrados, llorando a cantaros, con lágrimas de caricatura, de esas que salen a chorro, en pose de alabanza. Luego llegó un personaje, muy inglés, nuevamente de ojos muy profundos y azules. A leer y explicar pasajes de un libro. Luego empecé a observar el lugar y veía muchas cámaras y llegué a pensar que todo era un teatro para salir en un show en vivo. Había un estudiante que no entendía el tema, que preguntaba, pero todo el tiempo yo sentía que me observaban para ver mi reacción como si esperaran algo de mí, así que mientras lo regañaban yo me paré para guiarlo en la lectura y darle mi apoyo.

En ese momento salió una mujer, muy hermosa, de raza negra, me separó me puso los brazos en el pecho y me cerró los ojos. Al oído me susurro: te sorprenderás. Tu madre que está muy lejos te ama demasiado. Mi llanto era incontrolable, al final del cuarto había una cortina, y estaba completamente convencida que detrás de esa tela roja estaba mi familia. No saben las ganas que tenía que pasará, era un grito de hogar desesperado. Me pusieron en la mitad de un circulo, olía mucho a incienso, me pusieron unas plantas en las manos y me las hicieron oler por un periodo largo, todos cantaban muy alto, me empezaron a llevar al frente de esa tela, me dieron una monedas, se levantó el telón y el objeto era tan brillante que pese a que tenía mis ojos cerrados podía percibir esa fuerza de iluminación. Los abrí y recuerdo figuras como con rostros, mucho rosado y dorado que iluminaba mucho. Deposité las monedas, me abrazaron y de repente todo se terminó. Me encontraba sentada en el piso, comiendo con la mano, tomando jugo de remolacha y una joven hablándome sobre los centros de asistencia, el vestuario, la estadía.

Luego me subieron a otro piso, había mucha gente hablando en muchos idiomas, llorando, preguntando, la verdad estaba muy confundida, la señora negra apareció nuevamente, me entregó un “rosario”, una lectura para aprender a orar y me decía muchas cosas. Me tomó de la mano y me bajó a la tienda, me dijo habla con ellos son venezolanos. Los vi y me derrumbé en llanto, les conté más o menos lo que llevo en estas 6 hojas de texto. Él hombre me miraba con mucho pesar, me decía que debía aprender a orar, pero me sorprendía que bajaba gente a vigilar nuestra conversación. La esposa me habló en español, y corrí a sus brazos, en el odio me dijo: sal de acá, en ese momento miré la hora. 9 de la noche y la angustia me embargo, de tal manera, corrí por mis cosas y entre mucha gente salí corriendo. No me quería dejar salir, pero Dios fue poderoso, y lograron ubicarme con mi celular, el cual no pudieron apagar por el fallo que les había contado. Un hombre me abordó para no permitir mi marcha, y la persona que esperaba por mí, me sacó de ese lugar.

Yo sentía que todas las búsquedas habían terminado, y esa era mi respuesta, con una risa y en un estado inexplicable, solo dije soy feliz no saben lo que me pasó, es un milagro. Luego de un grito de desesperación caí en un trance donde la mirada se me perdió entre las líneas de las calles.

Ni una sola palabra pronuncié de mi recorrido desde Tottenham Court Road hasta Wembley. Cuando llegué a mi casa el paraíso en el que pensé encontrarme se trasformó en la peor pesadilla. Entré en pánico, rompí todo lo que me habían entregado y de pensar que al otro día debía levantarme para trabajar no pude pegar el ojo en toda la noche.

Llegó el lunes, como de costumbre me recogieron, pero jamás fue un lunes igual. Caí en llanto porque tenía mucho miedo que ese grupo religiosos viniera por mí para llevarme con ellos. Apenas llegué al colegio y la profesora titular vio mi rostro. Enseguida me dijo que me regresara a la casa, que no me veía nada bien.

Así que emprendí la huida, iba saliendo del colegio hacia el metro cuando el pánico me invadió, no pude seguir caminando, sentí que me perseguían, toda la gente que pasaba me miraban con dardos de pesar, de miedo, recuerdo la escena del Exorcismo de Emily Rose, cuando ella se voltea y ve el rostro de la gente como demonios, pues lo que me pasaba no se alejaba de esas imágenes. Tuve que regresar y pedir un taxi que me llevara de regreso a casa. Fue la espera más larga, iba al baño para que no me vieran, todas las niñas se quedaban fijamente observándome, cuando llegó el taxi y se bajó el conductor, sentí mi corazón a mil y no me pude montar. Era indio, y eso simplemente aumentó mi sentido de persecución por parte de los Krishnas. Tuve que tener una persona en el teléfono haciendo todo el seguimiento del celular por la aplicación Find my iphone, no permitía que el conductor me dijera una sola palabra y cuando llegué a mi casa, salté del carro y salí corriendo sin un gracias y mucho menos una disculpa.