Historia de un episodio psicóticoSin categorizar

LA “LOCURA”: UN EXTREMO DE LA PLENA LUCIDEZ. PARTE 7

By 30 octubre, 2015 No Comments

Parte 7: Una mamá hace lo que sea por un hijo: Como leona me sacó entre las fieras

Como fiera defiende sus cachorros

Como fiera defiende a sus cachorros

Una hora de la mañana de los tantos días que llevaba metida sin salir de ese lugar. Mi mamá y mi amiga María llegan a visitarme. Ahora lo trato de recordar y me imagino que salí corriendo, que lloré, que grite, que les suplicaban me sacaran de ahí, sin embargo no fue así. Las hice sentar entre todos, puse una canción, les presenté a mis “amigos” y realmente lo que menos quería era irme de ahí. Mi mamá tenía su traductora y empezó a gestionar todo para que me pudieran sacar. No quiero extenderme en un recuerdo borroso, simplemente salí, mi mamá me cuidó y estaba muy pendiente de que me tomara la medicina indicada. La familia con la que vivía me hablaba mal de mi mamá y me decían que no debía regresar. Solo puedo decirles que parte de mí olvidó ese cuento porque esas pastillas me tenían en un estado somnoliento sin precedente alguno, no sentía emociones y mi ánimo era constante como la marcha de un ejército bajo una orden del mayor. Muchos ángeles nos protegían y le daban el valor a mi mamá de continuar con su lucha en contra de una marea fuerte. Cata, su traductora de cabecera, muchas personas unidas en cadena de oración, y apoyo emocional constante recibía mi leona guerrera para no desfallecer.

 

Mi mamá logro convencerme de que viajaríamos a Colombia para tener todo el tratamiento pertinente y ahí comenzamos una lucha. Ella me empacaba cosas y yo las sacaba. Cogí todos los papeles que tenía en la casa y terminaron en una bolsa de basura, el que más recuerdo es el seguro de un diamante.

 

Finalmente se llegó la hora de la partida. Mi mamá no era santo de la devoción de nadie en ese lugar, pues como una leona defendiendo sus cachorros no le importó el idioma y con traductora de su lado fue y se enfrentó con las personas que yo vivía haciéndolos responsables en parte de los sucedido. Así que entre rabias y malas energías nos llevaron al aeropuerto, no lo miento pero cuando el avión despegó fue como si todo volviera a la normalidad. Fue un viaje muy largo, una parada en Dallas por más de 10 horas, manejar la ansiedad que me invadía, así que me iba a caminar, me sentaba a leer, hablaba con mi mami, a quién jamás me cansaré de agradecerle por su acto de valor y amor incondicional.

 

Por fin aterrizamos, es como si por arte de magia mis cables sueltos se hubiera interconectado, bueno en ese momento porque lo que hice no tiene explicación alguna.