Historia de un episodio psicótico

LA “LOCURA”: UN EXTREMO DE LA PLENA LUCIDEZ. PARTE 11

By 18 noviembre, 2015 No Comments

Parte 11: Una cadena de solo cosas buenas

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Llegó el 12 de diciembre, estaba completamente lista a la hora exacta en la que sería mi actual oficina para presentar mi proyecto de consultoría. La paciencia, don que se me pone a prueba día a día no se hizo esperar. A mi jefe se le presentó un problema familiar y llegó tarde a la reunión. Yo hablaba con Óscar, re leía mis notas, respiraba, miraba los diplomas y los libros que tenía, hasta que el momento llegó. Como característica de mi vida en todo lo que me meto doy lo máximo de mí buscando siempre la excelencia y a pulso ese día me gané un puesto en la organización. Me contrataron y entré a hacer parte de una empresa en la que he tenido las mejores lecciones, laborales, personales, académicas, de conocimiento, de ser persona, etc. Una gran oportunidad que he aprovechado hasta el sol de hoy, como en el fútbol, minuto a minuto.

Sin pensarlo dije que sí, no importaba no tener vacaciones en diciembre yo necesitaba mi mente activa en algo que me gustará mucho, y entre más me he sumergido en la propiedad intelectual más me cautiva todo lo que se puede hacer y lo que seguimos haciendo entorno a ese tema.

Otra buena nueva llegaba, como desarrollo de mi proceso básico y el apoyo de un ángel que me daba fuerza para no decaer. Yo me comprometí a dejar las pastillas psiquiátricas antes de que se terminará ese 2014, así que con muchos apoyos, pero sobre todo el de Peter, poco a poco y con mucha responsabilidad deje esa toxina. Mi papá Manuel me recomendó mucho el ejercicio así que comencé con un entrenador personal y puse todo de mi parte para cumplir mi promesa interna de lograr tirarlas a la basura antes del 31, de tal manera el 26 de diciembre de 2014 me tomé el último cuarto y me deshice de la caja, sintiendo la felicidad más grande en ese momento sin pensar que esa acción mi cuerpo la agradecería unos meses más tarde.

Con Óscar nos seguíamos conociendo, como dos adolescentes estábamos viviendo emociones de mariposas en el estómago y todo. Tuvimos una larga y divertida conversación en Pan Pa´Ya de la 116 con 11. Luego fuimos a jugar fútbol con mis primos y terminamos de rumba en Bar:be. El 31 nos vimos 10 minutos y el 1 de enero celebramos con mi familia, aunque el tequila cumplió su fin. El guayabo fue duro para ese segundo día del nuevo año.

Posteriormente de unas largas vacaciones se llegó el tan esperado avanzado de Lvc 73. El 22 de enero ingresé a un proceso de confrontación en donde logré rescatar el tesoro más preciado de mi vida, mi niña interior, a la que había olvidado, había lastimado y pisoteado, esa rubia de churcos definidos y dorados había sido rescatada y consentida dándole su lugar por el resto de mi vida. La experiencia fue mágica, ver en los ojos de otros el reconocimiento que ni yo sentía por mí me permitió reflexionar y recordar las palabras de mi madre, mis resultados en la universidad, en todos mis trabajos y hasta en mis relaciones me validaban todo lo que ellos decían.

Definitivamente mi estiramiento (para los que no conocen LVC, el termino significa SER quien nunca te habías atrevido a ser. Un grandiosos juego de palabras que es mejor vivirlo para contarlo) me permitió renacer reconociendo mi amor propio y mi feminidad en toda su expresión. Salí completamente transformada y ese 26 de enero, luego de una pregunta en una peluquería le dije sí al amor.

De esa manera empezaba ese 2015 con un banquete de cosas positivas en todas las áreas de mi vida. Trabajo, novio, familia, todo marchaba perfecto.

Llegó lazos, una especie de survivor en una escala menor. En donde dimos nuestro salto cuántico en pareja y declaramos el amor que queremos. Un momento mágico y único para Óscar Eduardo y para mí.

Finalmente la fecha tan anhelada y esperada apareció en el calendario. Ese tercer fin de semana, del cual lo único que puedo decir es: Gracias. Encontré magia expresada en amor y tipificada en los abrazos más esperados. Así me gradué para empezar una nueva vida buscando la coherencia en todo momento.

A partir de un error emprendí un camino que más tarde iba a entender. Un por qué y un para qué.

Grado LVC

Comprendí que hasta ahora estaba en una línea de partida y que el trabajo comenzaba a la mañana siguiente cuando despertara en mi vida “real”.

Con mi taller, la experiencia en Londres y mi propio ejemplo de vida quiero resaltar un punto muy importante que nos diferencia como colombianos de los europeos (porque es mi punto de comparación) y se llama disciplina. Si aprendiéramos eso y lo aplicáramos en todas nuestras acciones nuestra propia historia sería muy distinta, ser mi palabra, hacer lo que me comprometo sin una sola excusa, es un trabajo del día a día, en todo momento y sin pereza alguna. Somos un rio de circunstancias y eso no nos permite ni cumplir nuestras propias metas o propósitos.