Emprendimiento social

La Paz empieza en mí: Por eso renuncié a mi trabajo

By 4 septiembre, 2016 No Comments

En un país marcado por la herencia cultural tomar decisiones contrarias a lo que te impone la sociedad que te alimente el alma y te permitan ser feliz se ven como actos de locos y paranormales. Luego de cumplirse mi vergonzosa licencia de maternidad resumida en 14 semanas no fui capaz de entregarle a mi hijo a un “desconocid@” quiero desahogar mis razones, el valor del que me tuve que armar y el reto que se viene. Porque puedo estar segura que en esta encrucijada nos vemos el 90% de la mamás colombianas.

Es la madrugada del domingo y para los que teman que no este durmiendo porque nuevamente quiera retar a la cordura les doy tranquilidad, estaba plácidamente en un sueño por allá en Italia y mi #minichiquiplum adaptándose a mi plato preferido de frijolada me despertó con una placentera evacuación de esfínteres (ya saben poder escribir me da el lujo de poner todo más bonito… Como me dijo mi esposistico… hizo popo) y tras cambiarlo cuidadosamente para prevenir las nuevas quemadas de pañal que experimenta, me solté por un rato de los brazos de morfeo porque un bello escrito de Héctor Abad supó regalarme alivio y esperanza para describir este histórico inicio de #lapaz.

Retomando el tema de la maternidad debo confesar que casi me gana el sistema. A 11 días de terminar mi licencia me resignaba a tener que regresar al trabajo. Un mal entendido en la comunicación con mi jefe, como nos suele pasar en muchas ocasiones, me llevó a pesar que trabajaría desde la casa 5 días a la semana con ocasionales reuniones con mi equipo. Por tal motivo, felizmente preparabamos con mi esposo “el pollo” mi nueva oficina, a nuestro #minichiquiplum con horarios claves de dormida para darme mi espacio laboral y la alegría de regresar porque de algo estoy segura y sin miedo a equivocarme una cualidad es la pasión y la intensidad (para mí perseverancia) con la que hago todo en mi vida, pero esa tranquilidad se me derrumbó cuando la noticia era 1 o 2 días en casa. Debo confesar que me abrumó porque otra cualidad y llevándolo al plano del reino animal con un colega que me identifico plenamente es la araña y su capacidad de planear, me quitaron un piso y esa vaina es berraca. Sin embargo, Dios es perfecto y sus diosidencias me llevaban sola con mi bebé a disfrutar en la bella perla  del caribe colombiano, el mejor regalo que mi papá me pudo hacer, así que en Santa Marta me esperaban retos que me impulsaban a actuar. Escribía que casi caigo, porque ya planeaba como irme los días sin pico y placa, llevarme a nene y hasta la descabellada idea de dejar a mi criatura con “un dedconocid@” luego explico esa expresión.

Asi que en un estado de reflexión total decidí disfrutar esos 10 días. Mejo no lo pudo describir Pablo Neruda “… el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento…”

Esa adhesión al puro movimiento me conectó nuevamente a mi esencia, sin miedo a reconocerlo, rebelde, por eso decidí hacer lo que sabía era lo correcto ser mamá presente para hijo. Que la leona, la gorila, el pulpo, fueran mis modelos a seguir, y que se viniera el mundo por volverme disque ahora deplorante “ama de casa”.

Sentia rabia con nuestro sistema, entendía nuestro estigma de país en proceso de desarrollo y la tara de no llegar a desarrollo, pues copiamos los modelos a medias, una licencia de maternidad pero corta porque a quien se le puede ocurrir 1 año sin producir (como en Londres, porque lo viví, o 2 años como en Suecia, dementes) o una ley de tele trabajo pero ojo parcial porque las multinacionales son absurdas como mandan a sus empleados 5 días a trabajar desde la casa ahorrando dinero, generando calidad de vida, siendo amigables con el medio ambiente y para los empresarios aumentando la productividad, yo soy como de otro planeta por pensar así, claro del mundo desconocido del desarrollo. Yo #tengoEsperanza y de a poquito lo vamos a lograr.

teletrabajo en Colombia

 

Sin embargo, nuevamente en la profundidad de esas aguas y el oleaje constante que era mi música diaria, deje de culpar porque para qué pero aferrarse a criticar es lo mas sabroso y fácil. O que me dicen de ese mazo que nos ha entregado el mundo digital. Ahora todo son extremos ya no nos damos la tranquilidad de movernos en el maravilloso medio, de ser flexibles, ya no contamos con esa maravillosa línea del derecho donde mi derecho termina donde empieza el del otro, no eso criticamos nos metemos al rancho del otro, le violamos hasta las vacas y nos salimos como si nada, y las muertes silenciosas, los corazones rotos, los sueños frustrados que las simples palabras están dejando es alarmante, deberíamos doparnos diariamente con el don de la paciencia, quitarnos los guantes desde que nos levantamos y hacer de la tranquilidad nuestro mejor aliado. Por eso no culpo a los jefes o a nuestros dirigentes, realmente salirse de lo que la sociedad te dice que se debe hacer, esa vaina no es para todo el mundo.

Perdon por desviarme tanto pero es que me asusta que casi caigo en la anestesia de la rutina que me da tanto miedo recordarlo y debo escribirlo para no desfallecer.

Nuevamente agradezco a Piedad Bonnett y su libro Lo que no tiene nombre porque me recargó de fuerza, recordé a todos los que se habían despedido de este mundo porque se les había quedado chiquito para su grandeza y recapacité que para entrar a la selva debía ir bien dotada.

Por eso cada noche que mi bebé se despertaba en la madrugada en un cuaderno escribía todos mis pensamientos ejercicio que me permité hoy acoplarlos con un hilo conductor o por lo menos con un sentido para mí.

Plasmando ideas

Aun en esa lucha entre el deseo y la razón. Pasé mi hoja de vida en empresas que “creía” lograrían balancear mi experiencia laboral, preparación y conocimiento, porque creo tener una hoja de vida con derecho a darme aspiraciones buenas, equilibrarlo con mis ganas de ser mamá permanente, es decir en mi cabeza se guardaba la esperanza de producir y tener a mi hijo, esas dos variables juntas, wow,  ahí si me doy permiso de usar ese término que se encuentra tan prostituido en nuestra jerga y del cual hacemos mal uso para señalar a alguien que sueña fuera de lo “común”, wow que loca.

Efectivamente la realidad me mostró que acá eso no iba a suceder así que tomé la mejor decisión que es nuestra sociedad es juzgada y hasta con vergüenza se pronuncia: RENUNCIÉ.

Y aunque muchos crean, y porque me lo han dicho. Claro ustedes que pueden, señoras y señores y sobre todo mamás, la realidad no es así. Le dije a mi “pollo” apóyame en esto me entra el ultimo sueldo y la liquidación, confía en mí en que no soy mujer de quedarme quieta y yo se que algo se me va a ocurrir, dame 6 meses, le pedí y aunque su apoyo fue temeroso, vacilante y por dentro, al ponerme en sus zapatos me imagino que de pavor, al final creo que resignado al conocerme, nos tomamos de la mano en esta aventura del desempleo.

Y como bien lo dice Nike… el primer paso es hacerlo.

http://www.youtube.com/watch?v=1UvPZ8fD4B8

Se acuerdan que arriba dije que no iba a dejar a mi hijo con un desconocid@. Usted cree que en sus tan cortos tres meses, donde hasta ahora empieza a reconocer a su madre, ojo, en la mujer que estuvo 9 meses, el único capaz de oirla desde adentro, de conocerla mejor que ella, de conectarse piel con piel, de arrullarse con su corazón, de respirar su mismo aire, ese que se formo de su ella… para mí cualquiera de ahí para afuera es un perfecto desconocido, y con firmeza digo que hasta el papá. Lo que pasa es que con el amor que proferimos él aprende a sentirnos y así empieza a simpatizar con los demás, pero para ser el cuidador solo yo puedo satisfacer todas sus necesidades porque me paso 24 horas de 7 días a la semana analizandólo, mera observación, una dedicaCIÓN que hoy me dan el lujo de entender cada proliferación de comunicación que a su manera manifiesta. Por eso decidí ser egoista y pensar solo en mi #minichiquiplum permitirle estar con la única persona que se siente seguro. O acaso en medio de un safari en el África pasando por los leones le gustaria que el guía, con una escopeta, diplomas de preparación y horas de experiencia te dijera… mira te voy a dejar con este voluntario de Unicef que tiene buena voluntad de llevarte a conocer a los leones… nooooo ni bobo que fuera. ¿Muy díficil ponernos en los zapatos de nuestros hijos?

Yo creo que de eso se trata nuestro ofiico de ser mamás: Devolvernos a pensar, sentir, actuar y vivir como un NIÑO.

mama

YO LE DIJE SI A ESE RETO…. Y TÚ?