Historias

Comercial Dolex, a través de los ojos de Laura García

By 29 agosto, 2019 No Comments

El día 13 de agosto inició como cualquier otro; pero no llegué a imaginarme como terminaría y las cosas que experimentaría.

Para este día asistí al Hospital Universitario San Ignacio, específicamente al Plan Canguro, donde tenía la función de reclutar a varias mamás para un comercial que realizaría con Dolex, ya que Fruto Bendito fue escogida dentro de la categoría #HéroesForte para hacer un vídeo donde se muestre la fundación y los aportes que hace a la sociedad.
Al principio fue difícil acercarme a la primera madre; pero después de esta, sentí mucha más confianza para poder hablarles y enamorarlas de la fundación y toda la iniciativa ‘Cunas con Amor’.

Muchas demostraban sorpresa y gran agrado al conocer de qué se trata la fundación y más aún cuando podían ver las cunas y toda la propuesta humana que está detrás de estas

El recuerdo más memorable que me queda de esta experiencia fue ver el amor con el que las madres se expresan hacía sus hijos, ver cómo cada vez que les hacíamos alguna foto o vídeo con sus hijos, sus ojos revelaban la emoción de haber traído al mundo a un ser humano al que aman y protegen.

En esta atmósfera de cuidado y amor fue muy fácil contagiarse de esa energía positiva y aprender; ya que descubrí que no solo llevan a sus bebés a que sean examinados o pasen por las citas pertinentes; sino que allí mismo, mientras esperan el ser atendidos, se les dan capacitaciones de cómo estar pendientes de síntomas y cualquier necesidad que su bebé pueda presentar.

Toda esta experiencia de reclutamiento me deja ver como la labor de Fruto Bendito beneficia a tantas madres reales, que lo que más quieren es cuidar y amar cada día más a sus hijos. Vincularse a la iniciativa Cunas Con amor y decidir apoyar a la fundación es una forma de demostrarle a sus hijos cuánto se preocupan por ellos.

 

Día de grabación

Una semana después del reclutamiento a las madres para el comercial, llegaron los días de grabación. Estaba emocionada por vivir esta experiencia ya que nunca antes había hecho parte de ninguna grabación.

El primer día, un lunes festivo, recibí una llamada de la productora del comercial, Camila Mejía, en la cual me indicaba la hora en la que me recogerían y el vestuario que debía utilizar; en ese momento me sentí confundida ya que pensé que como voluntaria solo iría para ayudar en el rodaje del comercial, más no, para aparecer en el vídeo.

Cuando llegué a la locación designada para la grabación de ese día me sentí emocionada y sorprendida por toda la producción y el montaje del lugar. Había cámaras profesionales que nunca vi antes, muchas personas, equipos de grabación y departamentos específicos como el de arte, vestuario y maquillaje.

Al entrar a un especie de camerino, me encontré con Camila y otra voluntaria; allí esperamos un tiempo, nos maquillaron y nos hicieron una prueba de vestuario. Fue toda una experiencia el poder estar en la posición de “actor” y saber que iba a participar del comercial.

El momento de la grabación fue el que más me gustó. Sentí como si estuviera participando en un gran proyecto y que estaba aportando a su realización, fue de película poder experimentar de primera mano la organización de las luces, del set, escuchar las indicaciones del director y el famoso acción y corte muy característicos de lo que solemos ver en las películas o en las grandes producciones. Del mismo modo, los nervios hicieron su aparición en escena, pero disfruté tanto el momento que es lo que menos recuerdo de esos dos días de grabación.

El martes, segundo día, fue aún más interesante. Tuvimos que estar muy temprano en esta nueva locación así que pude observar cómo convertían una locación cualquiera en todo un set de grabación, con los diferentes espacios que se crearon.

Ese día recibimos a las madres que se habían reclutado y me animó mucho ver tres madres de las que había ayudado a contactar. El día fue largo y agotador, pero también lleno de sorpresas y nuevas experiencias. Quería llegar a mi casa y poder contarle a todos como la producción hacía posible lo imposible; como simular la luz del sol en un día oscuro o como, en un simple espacio, montar toda una escena.

El ambiente de grabación fue muy especial, se sentía armonía entre todos los que trabajaban con la productora y como todo fluía por esa misma familiaridad entre ellos. Esta es una experiencia que guardaré como uno de mis mejores recuerdos y que sé que algún día contaré a mis hijos o nietos. Así mismo, poder compartir con madres reales y hablar con ellas acerca de sus propios procesos me enseñó mucho sobre la maternidad y la importancia del cuidado en los primeros años del bebé.

Estoy agradecida con Camila y la fundación Fruto Bendito por enseñarme tanto, por la labor tan especial que hacen por las familias y por esta oportunidad que ha enriquecido mi vida en diferentes áreas. Compartí, aprendí, conocí y disfruté más de lo que imaginé.

Por: Laura García.