Covid-19: La práctica social no se detiene | Fundación Fruto Bendito

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La práctica social en la Fundación Fruto Bendito, del periodo 2020-2, ha sido atípica y de adaptación. Esto, debido a la situación sanitaria que atraviesa el mundo, causada por el Covid-19. Esto ha traído como consecuencia el enfrentarnos a una nueva realidad de trabajo. Sin embargo, gracias a las herramientas tecnológicas, pudimos verle el lado positivo: reinventarnos y aprender cada día, realizando nuestra labor con eficacia y entusiasmo. De esta manera, pese a las circunstancias, hemos adquirido aprendizajes para nuestro futuro como profesionales.

Cada una de las seis practicantes enfrentaron las circunstancias adversas. Mostraron su capacidad de resolución para poder llevar su labor con éxito. Para Nathalia Pérez, estudiante y practicante, su experiencia de trabajar a distancia con la Fundación Fruto Bendito ha sido gratificante. Reconoce que el aprendizaje, el conocimiento y demás elementos recogidos durante este tiempo han sido instrumentos valiosos para sobrepasar las problemáticas con las que ha tenido acercamiento. 

El contacto con las madres, aunque ha sido mínimo, para ella es muy importante. Las palabras en las reuniones le han tocado el corazón. Los eventos realizados en este periodo de tiempo han sido cruciales para tener un acercamiento con las madres y conocer sus historias de vida desde la virtualidad. Sobre todo, la historia de la mamá de Marco. A Nathalia le alegra que lleve su mensaje de amor y fuerza a otras mujeres, que tal vez se encuentran atravesando por la misma situación. 

En la distancia, le gratifica saber que está aportando un granito de arena para ayudar a la fundación. La labor que realiza Fruto Bendito le parece muy significativa para impactar a nuestra sociedad. Se necesita que las personas entiendan la razón de ser de la fundación y las causas a las que contribuye para que se acerquen y sean parte del cambio.

Por otra parte, Juliana Segura nos cuenta que para ella la práctica en Fruto Bendito ha sido muy nutritiva, ya que ha aprendido mucho y ha realizado tareas que nunca antes desarrolló. Además, su vivencia en el ámbito laboral es real. Comparada esta experiencia con la universidad, se evidencia que es una realidad completamente diferente, en cuanto a obligaciones y responsabilidades. Así mismo, para Juliana el tema de la virtualidad no ha sido totalmente de su agrado, debido a que la comunicación es compleja.

Sumado a esto, a ella le hubiese gustado que el acercamiento con la comunidad hubiese sido en persona, dado que las emociones no se transmiten de igual manera en una videoconferencia. A Juliana le queda el vacío de no poder realizar esta práctica social presencialmente y, en especial, vivir el evento de las entregas de cunas. A pesar de que catalogó la práctica social virtual como un tema complejo, admite llevarse una experiencia enriquecedora tanto en lo laboral, como lo personal. Construyó una relación de confianza y retos con su jefa, quien le otorgó autoridad, liderazgo y muchas responsabilidades.

Por último, podemos decir que estamos en proceso de adaptación a una “nueva normalidad” y que lo remoto llegó para quedarse. Gracias a la tecnología, pudimos realizar nuestra práctica social sin ningún retraso, aprovechando cada momento. Esto nos permite aprender a ser resilientes y obtener lo mejor de cada situación, además de darnos un valor agregado inigualable para nuestra formación profesional. También hay que resaltar la disposición por parte de la Fundación Fruto Bendito de trabajar virtualmente con un solo objetivo: ayudar.

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